jueves, 20 de octubre de 2022

¿Monsieur Armand? Oui, c'est moi

Hoy la inopinada llegada de la borrasca Armand ha traído un día duro, apto sólo para tipos fuertes y duros de verdad, de los que no se arrugan ante nada. Desafortunadamente, esos tipos escasean más que los billetes de 500 euros, así que el día se ha tenido que conformar conmigo 😄.

Cuando asomo la nariz por la ventana de mi pensión son poco más de las siete de la mañana. La noche es fría y ventosa a orillas del Miño, pero despejada, porque veo brillar las estrellas, así que no me lo pienso mucho (se me da bien lo de no pensar 😅) y a las 7:45 estoy en la calle. Noche cerrada, pero ya hay algunos peregrinos en Camino. Los primeros kilómetros son cuesta arriba (hay que dejar atrás el Miño) por un negro bosque aterrador, hasta que va rompiendo el día y ves que es un bosque sin más 😄.




Vamos haciendo Camino, y al llegar a Gonzar ya se ve que el Cielo pinta feo. El ulular del viento es constante, tengo las manos entumecidas por el frío pero lo importante, la pierna, no dice ni esta boca es mía. Buenas noticias.




A la salida de Gonzar, hay un desvío (apenas 500 metros) para ver las ruinas de Castromaior, un castro de la Edad del Hierro. La horda peregrina pasa de largo, yo soy el único espabilao (qué es un kilómetro más o menos) que se pasea por los interesantes restos arqueológicos.




Cuando vuelvo al Camino, estoy más solo que la una. Los peregrinos madrugadores y poco amantes de la arqueología me han dejado atrás, y todavía no han llegado los que empiezan a caminar de día como las personas decentes. No me importa, mi única preocupación es vadear los "pequeños" charcos que ha dejado el aguacero de ayer.




Además de la arqueología, me distraigo con la micología, aquí un joven y bonito ejemplar de Lepiota (luego digo que hago distancia de más...)




Y si no, la botánica. Si este ejemplar de roble estuviera en la Comunidad de Madrid, estaría catalogado como árbol singular, con un cartel explicativo y tal. Aquí es uno más. Pero qué uno 😍.




Aunque me lo paso como un enano, eso no me impide ver que el día se ha tornado plomizo y la lluvia parece inminente. Tomo mis medidas, forrando mi persona y la mochila de material impermeable. Justo a tiempo, a las 11:30 empiezan a caer las primeras gotas. Selfie - man pone cara de "por los pelos".




Y ahora hay unas horas de la jornada de hoy en las que os tendréis que contentar con mi fluida prosa 😄, porque el aguacero hacía poco aconsejable sacar el móvil para hacer fotos. Camino bajo una lluvia cada vez más intensa. Peregrinos, pocos. A los que empezaron en Sarria pensando que esto era un paseo, se les está atragantando el Camino. Por contra, a mi sempiterno "Buen Camino" ya responden "Hola" o cuando menos emiten un murmullo de contestación. Vamos progresando 😊.

A pesar de que la credibilidad de la AEMET quedó ayer seriamente tocada, le echo un ojo a la predicción, y parece que entre la una y las tres monsieur Armand va a golpear con todo lo que tiene. Echo mis cálculos y veo que tengo tiempo de llegar a Palas de Rei cerca de la una. Decido parar allí a comer, y así evitar en lo posible las aguadillas del francés. Cuando estoy entrando en Palas, hay una caseta de información turística. El aburrido funcionario me saluda, me llama, me ofrece sellar. A pesar de que Armand me está soplando en el cogote, me paro, y mientras sello el funcionario me hace las preguntas de rigor: "¿Viajas sólo?" Sí "¿De dónde eres?" De Madrid, Rivas-Vaciamadrid para ser exactos. "¿Y viniste desde allí andando?" Sí. Alzamiento de cejas. Quizá la finalidad del cuestionario es evitar que les entre al municipio algún perturbado, pero extrañamente me deja pasar 😅.

Cuando entro en Palas, está cayendo un aguacero de padre y muy señor mío. Así que me meto en el primer restaurante con menú del día que veo. Es muy pronto, pero después de un paseo de 26 kilómetros algo de hambre tengo. Sopa de pescado, raxo con pimientos de padrón, tarta de Santiago, café... estoy estirando la comida cuanto puedo, porque fuera Armand se pasea por las calles a sus anchas, pero no puedo demorar la salida mucho más, y cuando el pronóstico dice que en una hora cesarán las precipitaciones, me digo que una hora puedo aguantar, y decido salir. Cuesta horrores dejar un lugar calentito y seco, pero salgo. Joder que frío. La lluvia y el viento me azotan, intento caminar deprisa para entrar en calor, apenas lo consigo, me echo a trotar 200 metros con el mochilón a cuestas a ver si así, ni por esas. Vamos, que me estoy ganando hoy la Compostela Laureada en Oro y brillantes. Poco a poco, mi maquinaria se pone en marcha, y un poco antes de lo que anunciaba el pronóstico, el cielo empieza a abrir. Oh la lá, au revoir monsieur Armand. Saco el móvil y dejo constancia de la vieira gigante de Casa Domingo en Ponte Campaña.





O de este abrazo vegetal, cual si de una serpiente se tratase.




O de bosques de ensueño, brillantes aún de la reciente lluvia, exhalando los aromas de la vida.





O de... bueno, de este.




No es fácil caminar después de la que ha caído, porque los caminos son "susto o muerte", o pisas barro, o pisas charco.




Sigo atravesando pequeñas aldeas, todas con su iglesita (y lo curioso es que el cementerio está adosado, cuando no rodeando, a la iglesia; para entrar al templo tienes que caminar literalmente entre las tumbas).




La vida se abre camino, me recordó aquel árbol camino de León...




Otoño. Ahora sí. Ni veroño, ni leches.




Y más setas, estos espantos tienen varios nombres, entre ellos el de "Dedos del diablo" que les va como anillo al dedo. Del diablo, claro.




Yo sigo pasándomelo en grande, me acuerdo de mi chica ♥️ y le mando un vídeo de esos míos chorreando almíbar 😄.




Ya nos acercamos al final, caminando por preciosas corredoiras a cual más bonita.





Y finalmente, el hermoso puente de Furelos. Al otro lado, a poca distancia, Melide, fin de trayecto.

 


Y en Melide, pues ya se sabe...




52 kilómetros a Santiago. No me puedo creer que pasado mañana esté allí. De momento mañana me acercaré 33 kilómetros más, hasta O Pedrouzo. Y con cada paso que doy, crece la emoción... 😊

Buen Camino 

Ultreia

Empieza mi último día en el Camino. Y empieza pronto, a las cinco y media estoy despierto con los ojos como platos. Me invade el cuerpo una ...