Cuando asomo la nariz por la ventana de mi pensión son poco más de las siete de la mañana. La noche es fría y ventosa a orillas del Miño, pero despejada, porque veo brillar las estrellas, así que no me lo pienso mucho (se me da bien lo de no pensar 😅) y a las 7:45 estoy en la calle. Noche cerrada, pero ya hay algunos peregrinos en Camino. Los primeros kilómetros son cuesta arriba (hay que dejar atrás el Miño) por un negro bosque aterrador, hasta que va rompiendo el día y ves que es un bosque sin más 😄.
Cuando vuelvo al Camino, estoy más solo que la una. Los peregrinos madrugadores y poco amantes de la arqueología me han dejado atrás, y todavía no han llegado los que empiezan a caminar de día como las personas decentes. No me importa, mi única preocupación es vadear los "pequeños" charcos que ha dejado el aguacero de ayer.
Y ahora hay unas horas de la jornada de hoy en las que os tendréis que contentar con mi fluida prosa 😄, porque el aguacero hacía poco aconsejable sacar el móvil para hacer fotos. Camino bajo una lluvia cada vez más intensa. Peregrinos, pocos. A los que empezaron en Sarria pensando que esto era un paseo, se les está atragantando el Camino. Por contra, a mi sempiterno "Buen Camino" ya responden "Hola" o cuando menos emiten un murmullo de contestación. Vamos progresando 😊.
A pesar de que la credibilidad de la AEMET quedó ayer seriamente tocada, le echo un ojo a la predicción, y parece que entre la una y las tres monsieur Armand va a golpear con todo lo que tiene. Echo mis cálculos y veo que tengo tiempo de llegar a Palas de Rei cerca de la una. Decido parar allí a comer, y así evitar en lo posible las aguadillas del francés. Cuando estoy entrando en Palas, hay una caseta de información turística. El aburrido funcionario me saluda, me llama, me ofrece sellar. A pesar de que Armand me está soplando en el cogote, me paro, y mientras sello el funcionario me hace las preguntas de rigor: "¿Viajas sólo?" Sí "¿De dónde eres?" De Madrid, Rivas-Vaciamadrid para ser exactos. "¿Y viniste desde allí andando?" Sí. Alzamiento de cejas. Quizá la finalidad del cuestionario es evitar que les entre al municipio algún perturbado, pero extrañamente me deja pasar 😅.
Cuando entro en Palas, está cayendo un aguacero de padre y muy señor mío. Así que me meto en el primer restaurante con menú del día que veo. Es muy pronto, pero después de un paseo de 26 kilómetros algo de hambre tengo. Sopa de pescado, raxo con pimientos de padrón, tarta de Santiago, café... estoy estirando la comida cuanto puedo, porque fuera Armand se pasea por las calles a sus anchas, pero no puedo demorar la salida mucho más, y cuando el pronóstico dice que en una hora cesarán las precipitaciones, me digo que una hora puedo aguantar, y decido salir. Cuesta horrores dejar un lugar calentito y seco, pero salgo. Joder que frío. La lluvia y el viento me azotan, intento caminar deprisa para entrar en calor, apenas lo consigo, me echo a trotar 200 metros con el mochilón a cuestas a ver si así, ni por esas. Vamos, que me estoy ganando hoy la Compostela Laureada en Oro y brillantes. Poco a poco, mi maquinaria se pone en marcha, y un poco antes de lo que anunciaba el pronóstico, el cielo empieza a abrir. Oh la lá, au revoir monsieur Armand. Saco el móvil y dejo constancia de la vieira gigante de Casa Domingo en Ponte Campaña.




















