viernes, 21 de octubre de 2022

Todo es toro

Iba a titular esta entrada con el inicio del conocido refrán, pero francamente llamarla "Hasta el rabo" (con perdón), además de quedar muy feo, se iba a prestar a equívocos. Porque lo que quiero expresar no es hartura con el Camino (nada más lejos), sino que el nivel de esfuerzo y las dificultades no menguan ni el penúltimo día del Camino.

El día ha empezado temprano, es ya una costumbre. Pero esta vez hay una variación, y es que me he regalado el "homenaje" de un desayuno buffet libre en el Hotel Lux de Melide. Y ya sabéis lo que son estas cosas, que desayuna uno en un rato lo que no tomaría en casa en una semana. Empiezo en plan sano, un zumo y frutas variadas. Luego una tostada de pan gallego con aceite. ¿Y si le pongo jamón? Pues venga, otra con jamón. Mira, qué de quesos tienen. Pues un platito con un poco de cada. Y habrá que mojar algo en el café con leche, ese bizcocho tiene buena pinta. Y a este churrito no le voy a decir que no...

A qué seguir. Salgo aún de noche y llevo energía en el cuerpo como para ir del tirón hasta Finisterre 😅. Claro, al principio voy como una moto, saliendo de Melide otra vez atravesando bosques increíbles. En esta foto cuando ya iba clareando el día, se ven las dimensiones de los árboles comparadas con los minúsculos peregrinos.




Yo como siempre, me distraigo con el vuelo de una mosca (mira, casi las echo de menos) o el nacimiento de una seta.




Y voy caminando un día más con la felicidad pintada en el rostro.




Llego a Boente, tiene una pequeña iglesia dedicada a Santiago y está abierta, según me informa la persona de la puerta, "está abierta para vosotros, los peregrinos". Entro dentro de esta humilde iglesia, y ver la imagen de Santiago y pensar en mañana es todo uno, me emociono como no puedo expresar 🥲.




Pero es que me emociono igual caminando por estos bosques sin fin, llenos de magia y hermosura.




Y setas, ya os he dicho que me distraigo con cualquier cosa 😅.




Voy llegando a Arzúa, el día, aunque ventoso y desapacible, nos está regalando una tregua lluviosa que hay que aprovechar. El pronóstico anuncia precipitaciones fuertes, pero de momento el cielo luce con ese azul lavado por la lluvia que parece más azul.




Arzúa queda atrás y vuelta a sumergirnos en el bosque, a los consabidos robles y castaños se unen ahora pinos y altísimos eucaliptos, esos árboles con olor a resfriado.




¿He dicho ya que soy feliz en estos bosques?




Feliz, pero cansado. El recorrido desde Melide es un auténtico rompepiernas, continuas subidas y bajadas no dan un segundo de respiro. Y a mí empiezan a pasarme factura los 41 kilómetros de ayer, y los ya más de 700 que llevo en las piernas. Vamos, que se me aparece el cobrador del frac de los esfuerzos impagados, y me entra una pájara de campeonato. Me queda la mitad de la etapa y me siento agotado. Me como una barrita (a pesar del pantagruélico desayuno), pero no por gula, sino por aligerar la mochila que pesa como un muerto. Y encima el día se oscurece cada vez más...




Pero estas situaciones ya me las conozco. Hay que poner ritmo de supervivencia y tirar para adelante. Paso a paso voy recuperando no energías (eso a estas alturas no es posible), pero sí confianza en llegar. Y las anunciadas lluvias se retrasan, así que sigo ganando kilómetros en seco.




Al llegar a Boavista, me encuentro con el " Tía Dolores Bar", con una curiosa decoración a base de botellas vacías de cerveza.




¿He dicho cerveza? A lo mejor una me anima. Paso y me la tomo, a palo seco. Imagino a Belén en este momento levantando las cejas, porque ella sabe el efecto que me produce una cerveza con el estómago vacío (sí, tengo la tolerancia al alcohol de un niño de teta). Así que los siguientes kilómetros están algo borrosos. Sé que empieza a llover, de momento con poca fuerza, y que me pongo mi nueva capa de lluvia de última tecnología (2 euros en el chino), en la foto la sonrisa tonta me delata.




Y eso que no tengo muchas razones para sonreír, porque además del cansancio hoy los pies están sufriendo con las subidas y bajadas continuas, y juraría que se me está formando una ampolla en el dedo gordo del pie derecho 😩. Menos mal que ya estoy llegando a O Pedrouzo, faltan sólo 3 kilómetros, y parece que al final me voy a librar de la lluv...

A qué diré nada. Empieza a llover de repente como si se fuera a acabar el mundo. Entre la bruma de la lluvia me parece ver a un hombre de luenga barba meter dos animales de cada especie en un arca de madera, no os digo más.

Llego por fin a O Pedrouzo. Llueve tanto que me paso de largo el hostal. Tengo que retroceder sobre mis pasos en medio del aguacero, y poner punto final a esta etapa agotado, empapado y dolorido pero... a 19 kilómetros de Santiago. Jacobo, prepárate que te voy a espachurrar de un abrazo.

Y para acabar, le dedico esta foto que tomé hoy de una rosa zarandeada por el viento a mi hija Laura. Cuando las raíces son fuertes, ni el peor de los vientos puede con la rosa ♥️.




Buen Camino.







Ultreia

Empieza mi último día en el Camino. Y empieza pronto, a las cinco y media estoy despierto con los ojos como platos. Me invade el cuerpo una ...