Caminando, di mil tropezones
Caminando, y nunca paré
Caminando, entre risa y dolores
Caminando pa'lante y con fe.
Así suena la canción de Rubén Blades que Edu Commedia me ha regalado hoy 😊. Viene al pelo porque ayer no os conté que llegue a Cercedilla con un fuerte dolor en la tibia (con toda la pinta de sobrecarga), que me hizo temer no poder continuar. Pasé la tarde reposando y dándome una pomada antiinflamatoria. Esta mañana no dolía, pero ni que decir tiene que me he puesto en marcha con más miedo que vergüenza. Despacito, sin forzar, parece que no duele, así que vamos haciendo Camino suave, sin prisa, pa'lante y con fe. Y la etapa de hoy es de aúpa, atravesar la Sierra del Guadarrama por el Puerto de la Fuenfría. Nada más empezar, me encuentro con esto al borde del camino:
Hombre, feas son, pero abandonarlas así... 😄 Pronto dejo el asfalto para caminar por los restos de la vía XXIV de Antonino, la antigua calzada romana que iba de Toledo a Segovia.
Aquí con bicho 😜
La subida a la Fuenfría, a esta hora tan temprana y en día laborable, es solitaria y silenciosa. El bosque inmenso me hace sentir tan pequeño...
Pronto el camino se torna más empinado y difícil, pero no siento apenas molestias y disfruto cada paso.
Hay que encontrar el rastro apenas visible de las flechas que me confirman que estoy en buen Camino.
Finalmente corono los 1.796 metros de la Fuenfría, techo del Camino. A partir de aquí ya todo cuesta abajo hasta Santiago 😁. Durante kilómetros camino por los inmensos pinares de Valsaín, hasta que por fin salgo del bosque y veo ante mi los Campos de Castilla que cantó Machado, y que tendré que atravesar en mi Camino.
Un mojón explicativo de lo que tengo por delante. Visto así, parece hasta fácil.
Camino con la vista puesta en Segovia, visible desde hace rato pero que parece no llegar nunca. Finalmente, mi sombra de peregrino se proyecta sobre las aceras segovianas.
Nada más pisar Segovia, un hombre se dirige a mí "¿eres peregrino?" Ante mi respuesta afirmativa, el hombre sonríe y me cuenta que él ya lleva tres Caminos. Charlamos un rato unidos en esa sencilla hermandad de los peregrinos, y nos despedimos deseándonos buen Camino. Me invade el cuerpo una extraña felicidad, ¿será la magia del Camino? Sigo recorriendo las calles segovianas, algunas con nombres tan sonoros y evocadores como este:
Y por fin, el Acueducto, desde lo alto de esas piedras, veinte siglos contemplan mi llegada a Segovia. No daba un duro por mí esta mañana, pero pasito a pasito (durante 30 kilómetros) nos hemos plantado aquí.
Miraré el mañana con optimismo porque, seguro, mañana será otro día. Destino, Santa María la Real de Nieva.
Buenas noches y buen Camino.
Mira bien el atado del calzado, que a veces el tibial duele por eso. Jodido ese asunto, a ver sino avanza. Ya en Segovia. Que tengas hoy una buena etapa. Caminante en paz.
ResponderEliminarA ver si, después de todo, necesitabas los bastones (o el bordón) desde el principio ;) ¡Vamos, pa'lante y con fe! :)
ResponderEliminarAy, tanto cisticerco en ese cerebro, a otro músculo tenían que saltar, y ha tocado el tibial!!!
ResponderEliminarDicen que el Camino te va curando de todos los males que salgan a tu encuentro y que al final no te va a doler nada, espero que se cumpla. Tibiales a ti, amos anda ;)
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