Hoy me he caído de la cama casi literalmente, así que salgo muy temprano, aún la noche remolonea por las esquinas. Voy hacia la salida de Segovia por la Puerta de Santiago (como no), pero no puedo evitar pararme en la puerta de la que fue casa de Don Antonio Machado mientras vivió en Segovia, a ver si el autor de Campos de Castilla me inspira para el día de hoy.
Al salir de Segovia en dirección a Zamarramala, por consejo de Edu tomo la llamada "senda del Asombro". El nombre no tiene abuela, pero la verdad es que en cuanto ganas un poco de altura sobre el Eresma, aparece ante tus ojos todo el Skyline segoviano bañado por un Sol que se resiste a asomar entre la calima. La foto desmerece bastante el "asombro".
Pero como no tengo tiempo de asombrarme mucho, empiezo a caminar y Segovia va quedando atrás...
Y nos metemos en harina por los campos castellanos. A qué negarlo, estos primeros kilómetros son un poco descorazonadores. Campos secos de cereal con la mies segada, o de girasol con las plantas cortadas a ras de suelo, dejando apenas un triste tallo muerto brotando de la tierra yerma. Llanuras infinitas, con el horizonte desdibujado por la calima. "Sí todo es así, vaya panorama..." me digo a mi mismo.
Menos mal que, pasados Valseca y Los Huertos, el Camino se acerca al Eresma y su bosque de ribera, y la cosa cambia.
Lo que no cambia es el tiempo. Calor un día, y calor el otro. Anomalía térmica, se llama esto que toda la vida hemos llamado veranillo. Al pasar junto a una ermita, decido pararme a su sombra a descansar un ratito, hasta me quito las zapatillas y mira, me han salido deditos en los pies 😄 (los pelos en las piernas ya estaban ahí).
Luego atravieso un bosque de pinos resineros, antes de llegar a Añe, donde además de constatar lo lejos que aún está Sahagún, entro al bar - centro cívico social y casi ayuntamiento (está pared con pared). Me sellan, me tomo una cocacolita bien fresca y a seguir.
En Segovia, además de tener el Camino perfectamente señalizado (para que ni yo pueda perderme), han tenido el detalle de poner los kilómetros que faltan hasta Sahagún (punto de entronque con el Camino francés) en lugar de los que faltan hasta Santiago, que asustan más. Aquí me faltaban justo 200 (que estos nooooo, estos no asustan 😄)
Siguen pasando las horas y los kilómetros, y llego a Pinilla - Ambroz, el nombre es más largo que el pueblo, que son cuatro casas. Pero eso sí, con una colonia felina numerosísima que miraba atenta, curiosa y sin pizca de miedo el paso del peregrino.
Me refresco en una fuente, y emprendo el último tramo de la etapa, hasta Santa María la Real de Nieva. El camino vuelve a discurrir entre campos resecos y girasoles marchitos, voy andando a buen ritmo (la tibia no dice ni mú) para acabar cuanto antes. Me hago un selfie con cara de estar esforzándome, a ver si alguien va a pensar que esto es un paseo 😆, mientras hablo solo y hasta canto. Como dijo Machado, "
Converso con el hombre que siempre va conmigo; quien habla solo, espera hablar a Dios un día"
El camino tiene una última trampa para mí. Mi hostal está fuera del pueblo, tan fuera como 2,5 kilómetros. Así que después de llegar a Santa María blablabla, tengo que casi retroceder hasta el Hostal, a donde llego al filo de las tres de la tarde, echando humo por todas las junturas, después de casi 37k.
Por la tarde, ya duchado, comido y siesteado, he tenido la peregrina idea (ya veo de dónde viene el nombre) de volver a ir a Santa María desde el hostal, pero es que no podía dejar de ver el claustro del monasterio, tenía que sellar y además tenía que poner una velita que tengo prometida. Y es que, como reza esta marca del Camino, estáis siempre en mi corazón ♥️.

Mañana más (no es broma, mañana MÁS)
Silencio tendinoso, cuánto me alegro!!!
ResponderEliminarFuerza, Pardiez 💪💪💪
Igual que Canillas me alegro que el tibial vaya bien.
ResponderEliminarAdelante, caminante, no vas tan solo como parece.
Paciencia, peregrino, paciencia. Mientras tanto, guárdate de los calores, que te están empezando a hacer efecto en la mollera ;)
ResponderEliminarNo dejes de vigilar lo de los deditos en los pies, a ver si te va a dar problemas. Mucha fuerza caminante
ResponderEliminarAl fin, no recordaba que tenia usuario en la plataforma.
ResponderEliminarMe conecto desde Texas con el ordenador de los nietos (me dejan porque estan en clase y no se enteran), para seguir las peripecias de nuestro alcalde.
Voy a leer las etapas que me faltan antes de escribir mas, mucha suerte pardi y Buen Camino.
Los japoneses llaman tabi a esos calcetines con dedos, los usan para poder utilizar sandalias con calcetines puestos, muy del gusto de los guiris que vemos en las playas
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