viernes, 7 de octubre de 2022

It's a long way...

Hoy vuelvo a salir de noche, la jornada que tengo por delante es de aúpa. No son ni las siete cuando bajo de mi habitación. El bar del hostal ya está abierto, lo que aprovecho para pedir un café. El "hostalero" me dice "¿Estás haciendo el Camino?". No sé cómo ha podido darse cuenta, salvo por pequeños detalles como ir vestido de mamarracho y llevar una mochila de 7 kilos a la espalda con una concha de vieira colgando, creo que paso completamente desapercibido 😅. El caso es que el hostalero ya lleva unos cuantos Caminos a sus espaldas, y parece que todos los peregrinos nos morimos de ganas de contarlo. Charlamos un rato mientras me tomo el café con un bizcocho, y a la hora de hacer cuentas me dice "al desayuno te invito yo" 🙂. Luego me da unas precisas indicaciones del mejor camino para ir a Alcazarén, se lo agradezco, me despido y me marcho. Peeeero, una vez en la calle el maps me dice otra ruta, y decido que San Google es más listo que mi hostalero. Error. Cuando llevo andando un kilómetro, veo que me está llevando de cabeza a una carretera, pretende que vaya 9 kilómetros de noche por el arcén. Ni de coña. Así que me la envaino, doy media vuelta con las orejas gachas y hago caso al hostalero. Lección aprendida, pero me estaré acordando de esos 2 kilómetros de más todo el día.

Por el camino que me ha indicado, el día se va abriendo paso, iluminando un paisaje que parece no haber cambiado en décadas.




Camino a buen paso, aunque noto las piernas un poco resentidas de ayer (no sé por qué). Sigo atravesando pinares infinitos mientras el cielo va vistiéndose con las galas de un nuevo día.




Y al filo de las nueve de la mañana, llego a Alcazarén. Pongo mi cara de madurito interesante para la foto 😄.




Aquí quiero conseguir el primer sello del día, y me toca dar unas cuantas vueltas para conseguirlo, sigo añadiendo distancia extra como si no fuera suficiente con la prevista 🤦.

Salgo de Alcazarén con destino a Valdestillas, 16 kilómetros nuevamente entre pinares. Veo correteando dos parejas de ciervos jóvenes, pero son demasiado rápidos y asustadizos para que consiga fotografiarlos. Lo que sí fotografío a mitad de recorrido es el curioso "monumento" que los vecinos de Matapozuelos han hecho a los peregrinos. Para mí es más valioso que si fuera de mármol, por la sencillez y el cariño que le han puesto 🥰.



Y por fin, Valdestillas. A estas alturas ya me estoy cociendo en mi propio jugo, y se ve que el suculento olorcillo ha vuelto a atraer a mis archienemigas las moscas. Yo creo que son las de ayer con refuerzos.




Desde Valdestillas a Puente Duero (9 kilómetros) no voy a decir más que tres palabras: calor, sol y moscas. Tramo para olvidar, sin una triste sombra en todo el recorrido. Se me hace eterno, y para entretenerme canto ( ya os lo dije). Pero nada de canturrear entre dientes, no. A pleno pulmón 😅. Estoy mas solo que la una así que me lo puedo permitir, canto Libre de Nino Bravo (espanto a un par de conejos), Un velero llamado Libertad de Perales (una urraca grazna despavorida) y ya me vengo arriba y ataco el inglés, con A long way to Tipperary, porque la letra me viene al pelo por lo del largo camino y la chica más dulce que conozco (sí, TÚ):

It's a long way to Tipperary
It's a long way to go.
It's a long way to Tipperary
To the sweetest girl I know!
Goodbye Piccadilly
Farewell Leicester Square!
It's a long long way to Tipperary
But my heart's right there.

Afortunadamente para la música, dejo de destrozar canciones porque por fin llego a Puente Duero, como su propio nombre indica ya estoy al borde del río Duero que cantó Gerardo Diego, cantando siempre el mismo verso pero con distinta agua.



Un empujoncito más y llego a Simancas, final de mi etapa de hoy. Aquí me las prometo muy felices en el puente que accede a Simancas:




Pero, Simancas está edificada en lo alto de un cerro y tengo que subir un costalón importante. ¡Último esfuerzo!




Se acabó por hoy. Entre unas cosas y otras, la broma se ha ido a 45k 😱. Por la tarde me doy un paseo por esta bonita villa, y no puedo dejar de contar la Leyenda sobre el origen de su nombre. Parece ser que allá por el siglo IX, los reinos cristianos pagaban tributos a los poderosos musulmanes de Al-Andalus. Entre estos estaba entregarles cien doncellas, que "reclutaban" entre las diversas villas y ciudades del reino. Hasta que le tocó el turno a  Simancas, y eligieron a siete doncellas, pero ellas, ni cortas ni perezosas, se cortaron una mano 😨 en señal de protesta y para no ser entregadas a los moros. En recuerdo de la bravura de estas siete mancas (Septi mancas) tomó su nombre la localidad.




Sea verdad o no, el caso es que a lo largo de los siglos las mujeres han pagado el pato, o la mano.

Mañana ¿más? Por ahí andará...

Buen Camino.


1 comentario:

  1. 45kms, muchísima tela, sobretodo porque no vienen solos. Ánimo caminante en paz!

    ResponderEliminar

Ultreia

Empieza mi último día en el Camino. Y empieza pronto, a las cinco y media estoy despierto con los ojos como platos. Me invade el cuerpo una ...