Llueve
Detrás de los cristales llueve y llueve
Sobre los chopos medio deshojados
Sobre los pardis empapados
Sobre los campos llueve.
Hoy ha tocado la Balada de Otoño de Serrat. Me he despertado temprano, como todos los días, y he echado un ojo a la predicción del tiempo. Según la AEMET, a las ocho se espera poco menos que el diluvio, y a las nueve la cosa debe relajarse bastante. Decido entonces, como la etapa es corta, posponer mi salida hasta esa hora. Menos mal, porque con puntualidad exquisita, a las ocho cero cero un rayo ilumina la noche de Sarria, cual si fuera el chupinazo de los Sanfermines, y cuando retumba el trueno empieza a caer un aguacero impresionante. Desde mi ventana veo el puente que pasa sobre el río, y los sufridos peregrinos que lo cruzan bajo el chaparrón. Ah, haber mirado la predicción. Hago tiempo en la habitación, y cerca de la hora fatal bajo, me tomo un café y salgo a las nueve en punto. Llueve con fuerza, pero mi fe en la Agencia Estatal de Meteorología es inquebrantable.
Los primeros kilómetros hay que atravesar Sarria e internarse en el consabido bosque de nogales y castaños. Pero lo que ayer eran caminos bucólicos por bosques de ensueño, hoy son senderos oscuros que se internan en negros bosques de pesadilla, en los que apenas se puede caminar por la tierra encharcada y embarrada. Por supuesto, no hay fotos de esta parte del recorrido (os tenéis que conformar con mi cháchara), salvo este castaño que quise inmortalizar pero enseguida volví a guardar el móvil porque se estaba empapando.

Algo hay distinto hoy, además de la lluvia. Hay más peregrinos, se nota que en Sarria hay una inyección importante de personal. Y si hasta aquí diría que el 80% o más de los peregrinos eran extranjeros, porque casi siempre que les saludaba me respondían algo así como "Buon Caminouuu", los "novatos" son españoles en un 99%. Y todavía no han aprendido a saludar, ni a sonreír. Mi "Buen Camino" queda sin respuesta muchas veces 😕, demasiadas. Espero que el Camino tenga tiempo de enseñarles...
Según la AEMET, a las diez casi debe dejar de llover. Y efectivamente, a las diez pasa algo. Se abren las compuertas de los cielos y empieza a llover no a mares, sino a océanos, al tiempo que mi fe en la AEMET se diluye en el aguacero 😡.
Pero a eso de las once y media, deja de llover y hasta empieza a asomar el sol. Ocasión que no pierde selfie -man para hacer unas fotitos.
¿Y tu pierna, diréis? Sssssssss. Ni la mencionéis. De momento apenas molesta, está mucho mejor que ayer pero no quiero decirlo muy alto. Y mi ánimo está como estas flores tras la lluvia.
Al mal tiempo le pongo buena cara, pero es que con el Sol se ve todo de otra forma.
Seguimos atravesando zonas rurales, campos alfombrados de nueces, castañas, manzanas (algunas recojo y mordisqueo).
Y vacas rubias gallegas, estas estaban muy peleonas entre ellas, yo por si acaso hice la foto de lejos.
E incluso alguna bruxa de las que moran en estos bosques se ha dejado la escoba, debe estar preparando Halloween.
Entre medias, un hito. 100k a Santiago. Parece ya a tiro de piedra.
¡El Miño! El final de etapa, Portomarín. Y la pierna, ni mú 😊.
Despedimos la conexión desde la iglesia - fortaleza de San Nicolás. Mañana, última gran etapa, 40 kilómetros hasta Melide (Mellid en gallego). A darlo todo, como siempre.
No te queda nada, Jorge. Además, mañana tienes el aliciente del pulpo 🐙
ResponderEliminar60 millas de nada! Eso no es nada para ti, un tipo que aguanta la lluvia como si nada. A los que no han aprendido a saludar en el Camino, ni agua les daba.
ResponderEliminarBuen Camino!
Nada, nada, nada, me repito como el garlic!
ResponderEliminarMadel man, te deberías apodar, porque no paras y eres como un soldadito. Ya no te queda nada para darle un buen achuchón al Santo, aho no, a Belén.......
ResponderEliminarMe alegro que la pierna esté muda, lo tienes aún paso, (el anonimo)
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